julio 11, 2009

Pas de deux

Posted in Danza, Uncategorized tagged , , , a 3:00 am por mariajosearrieta

Pas de deux


“Son conscientes uno del otro. Cuando sus ojos se encuentran, parecen hablar”. Alexander Bland

Generalmente las historias de ballet clásicos tienen a doncellas encantadas, y príncipes o caballeros que las buscan y luchan (o bailan) por su amor.

En fin, el caso es que más allá de como terminan las historias -algunas con el típico vivieron felices  y otras trágicamente-, siempre dentro de la coreografía hay algo que se llama pas de deux. Que traducido quiere decir paso de a dos, o para decirlo más poético, dos  como uno.

A grandes rasgos, esto consiste en un baile de dos personas, en donde la coordinación, la  química, pero sobre todo la confianza en el otro  son indispensables para lograr transmitir la historia a los espectadores. Los bailarines pueden hacer figuras simétricas o asimétricas, y es ahí donde me fascino con la delicadeza de los movimientos y los gestos, que sumados a la música simplemente te enamoran.

Creo que en los pas de deux es donde se centra la mayor parte de la historia. Porque es allí cuando los dos bailarines principales se encuentran y se lucen con la técnica y el estilo (aunque también hay otros pas de deux que no son precisamente desarrollados por un bailarín y una bailarina). Tan es así que sólo ellos se mueve sobre el escenario,  y juntos, forman siluetas que –desde donde se lo mire-  crean una sola y perfecta figura.

Dos como uno

Volviendo al punto en que es importante la confianza para desarrollar un buen pas de deux. También se dan casos en los que el nombre de un bailarín suele estar directamente vinculado al de una bailarina.

Entre las grandes parejas que se llevaron todos los aplausos del público se encuentra la de Rudolf  Nureyev y Margot Fonteyn.  A pesar de la diferencia de edad (unos 17 años) y del mal carácter de Nureyev, los parteners llegaron a interpretar más de 20 obras juntos.

No fueron pareja en la vida real, sin embargo ambos se acompañaron no sólo en los momentos difíciles sobre el escenario, sino también en los problemas de la vida real. Según dicen sus biografías, cuando ella enfermó de cáncer, Nureyev pagó sus doctores y la visitaba constantemente, y cuando Fontayn se enteró de que su compañero tenía sida, fue ella quien le insistió para que comenzara su carrera como director.

En Argentina, por ejemplo es imposible nombrar a un Julio Bocca sin relacionarlo directamente a Eleonora Cassano. Aunque ya no bailan juntos,  compartieron cientos de escenario. Pero de ellos ampliaremos en otra oportunidad.

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